Vida Saludable

Si la persona a su cuidado ya está tomando medicamentos para a retardar la progresión de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, como Namenda® (clorhidrato de memantina)*, entonces usted ya la está ayudando a cuidarse. Pero quizás pueda hacer más. Una vida saludable puede ayudar a la persona a su cuidado a sentirse mejor y a mejorar su calidad de vida.

Para empezar, las personas con enfermedad de Alzheimer deberían descansar lo suficiente, limitar el consumo de bebidas alcohólicas, tomar los medicamentos según lo indicado y someterse a controles médicos regulares. Además, una alimentación saludable y el ejercicio diario pueden ayudar a que el organismo funcione correctamente, lo que mejora tanto la forma en que una persona se siente así como su aspecto.

Comer bien: Alimentación saludable

Comer en forma correcta es importante para su salud general, su cuerpo y su cerebro, ya que este último necesita el equilibrio adecuado de nutrientes para funcionar como es debido. Una alimentación saludable para el cerebro incluye el equilibrio adecuado de nutrientes (proteínas, azúcares, grasas) junto con una dosis saludable de actividad física y mental. Recuerde siempre consultar a un médico sobre las prácticas alimentarias adecuadas para la persona a su cuidado.

Las recomendaciones nutricionales más recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) son que todas las personas deberían intentar consumir una variedad de alimentos entre los diferentes grupos alimenticios, y escoger los alimentos y las bebidas que limiten la ingesta de grasas saturadas y grasas “trans”, colesterol, azúcares agregados, sal y alcohol. Aunque las investigaciones no pueden demostrar definitivamente que un tipo específico de dieta o nutrición cause o prevenga el Alzheimer, un estudio reciente demostró que los alimentos ricos en antioxidantes (como la vitamina E y la C) pueden beneficiar a las personas en riesgo de enfermedad de Alzheimer o a aquellas que ya han sido diagnosticadas. 29

También puede ser importante que se controlen los niveles de azúcar en la sangre en las personas con enfermedad de Alzheimer. De hecho, los investigadores determinaron que, entre los diabéticos, el cerebro funcionaba mejor cuando los niveles de azúcar en la sangre se encontraban entre 80 mg/dl y 270 mg/dl. El mismo estudio estableció que los niveles de azúcar en la sangre por fuera de ese rango se asociaban con el deterioro en el proceso del pensamiento (desempeño cognitivo) de los participantes del estudio.30

Ponerse en movimiento: La importancia del ejercicio regular

El ejercicio es importante en cualquier etapa de la vida. Pero lo es cada vez más a medida que envejecemos. El ejercicio regular puede ofrecer muchos beneficios. Por ejemplo, el ejercicio regular puede:

  • Reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, presión arterial elevada, osteoporosis, diabetes y obesidad.
  • Facilitar el desplazamiento y la realización de las tareas cotidianas, al incrementar la energía y la resistencia, y mantener la flexibilidad de las articulaciones, los tendones y los ligamentos.
  • Reducir algunos de los efectos del proceso de envejecimiento.
  • Ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.
  • Ayudar a las personas a dormir mejor.
  • Aumentar el metabolismo y ayudar a mantener el peso normal.

Los resultados de estudios recientes han demostrado que el ejercicio también es importante para las personas que tienen, o están en riesgo de desarrollar, enfermedad de Alzheimer. Los investigadores que estudiaron a hombres mayores de entre 71 y 93 años informaron un vínculo entre la cantidad de actividad física y el riesgo de demencia. En dicho estudio, los hombres que más caminaban tuvieron el riesgo más bajo de demencia, y los hombres que menos caminaban registraron el riesgo más elevado. El beneficio del ejercicio también se observa en las mujeres. En otro estudio de mujeres de entre 70 y 81 años, se observó un mejor funcionamiento del proceso de pensamiento (función cognitiva) en las mujeres con niveles más elevados de actividad física.31

Los primeros ejercicios: Hable con el médico

Hable con el médico antes de que la persona que usted cuida comience un programa de ejercicios. Esto es especialmente importante si la persona que tiene Alzheimer sufre otra enfermedad o no ha estado activa durante algún tiempo. El médico puede ayudar a desarrollar un plan de ejercicios que implique el mayor beneficio para el paciente.